Este proyecto parte de la búsqueda introspectiva de la identidad individual, el reconocimiento de uno mismo en el aislamiento de la subjetividad y la necesidad de exteriorizar ese mundo interno para que a través de la expresión se desaten soledades diluyéndose en la resonancia de la experiencia colectiva.
Para poder congregar un número significativo de personas y realizar esta especie de ritual urbano, es necesario un espacio adecuado no sólo con respecto a su capacidad, sino también es importante que tenga características que logren comunicar sensaciones con el solo hecho de estar presentes en ese lugar. Además, los espacios alternativos permiten un aprovechamiento del área distinto que rompe con la verticalidad de lo experimentado ante un escenario.
El formato utilizado es la performance, ya que permite mayor libertad en la composición, mayor proximidad con los asistentes, además de una multidisciplinariedad que enriquece la experiencia. Para ello se convoca a diversos artistas, realizando la creación de manera colectiva.